En muchas obras de impermeabilización el andamio cuesta casi tanto como el propio trabajo, ocupa la acera durante semanas y deja a los vecinos a oscuras detrás de una lona. Para buena parte de las reparaciones de fachada, medianeras, patios de luces y cornisas existe una alternativa: trabajar con cuerdas o con plataformas elevadoras. No sirve para todo, pero cuando encaja puede ahorrar miles de euros y semanas de molestias. En esta guía explicamos cómo funcionan estas técnicas, qué trabajos permiten, cuánto cuestan y en qué casos el andamio sigue siendo la mejor opción.
Por qué cada vez más comunidades prescinden del andamio
Un andamio tubular en la fachada de un edificio de seis plantas puede costar entre 8 y 15 euros por metro cuadrado de fachada solo en montaje y desmontaje, más el alquiler semanal, la licencia y la tasa por ocupación de la vía pública. Si el trabajo de impermeabilización en sí es sellar juntas o aplicar un hidrofugante, el andamio puede ser más de la mitad del presupuesto.
A eso se suman los inconvenientes: semanas de montaje y desmontaje, ventanas tapadas, una vía de acceso fácil para robos y el permiso municipal, que en algunas ciudades tarda. Cuando el trabajo es puntual o de poca duración, resulta difícil justificarlo. Por eso las técnicas sin andamio han pasado de ser una rareza a una opción habitual en rehabilitación.
Trabajos verticales: impermeabilizar colgado de cuerdas
Los trabajos verticales, también llamados acceso por cuerdas, consisten en que los operarios descienden por la fachada suspendidos de dos cuerdas independientes ancladas en la cubierta: una de trabajo y otra de seguridad. Desde ahí pueden llegar a cualquier punto de la fachada, el patio o la medianera, y desplazarse lateralmente reubicando los anclajes.
Su gran ventaja es la rapidez. El montaje se hace en unas horas, no ocupa la acera más allá de balizar la zona de caída de objetos y puede trabajar en edificios muy altos o en patios interiores donde no cabe nada más. Su límite es el tipo de tarea: funciona muy bien para trabajos de poco peso y material manejable, pero no para rehacer grandes superficies de revestimiento, que exigen acopiar mucho material y trabajar muchas horas en el mismo punto.
En España este trabajo está regulado por el Real Decreto 2177/2004 sobre trabajos temporales en altura, que exige, entre otras cosas, dos cuerdas con anclajes independientes y operarios con formación específica.

Plataformas elevadoras y otras alternativas
La plataforma elevadora, ya sea de brazo articulado, telescópica o de tijera, permite subir a uno o dos operarios con material hasta 15 o 25 metros, según el modelo. Es muy útil en edificios de pocas plantas, en cornisas, aleros, marquesinas y bajos, y en naves industriales. Necesita espacio en la calle o en la parcela para apoyarse y, normalmente, permiso de ocupación de la vía pública, aunque sea por días.
Hay otras opciones para casos concretos. Las góndolas o plataformas suspendidas motorizadas cuelgan de la cubierta y permiten trabajar con más material que las cuerdas, por lo que se usan en fachadas largas de edificios altos. Y en algunas fachadas y patios bajos basta con andamios de borriquetas o torres móviles, mucho más baratos que el andamio tubular completo.
Qué trabajos de impermeabilización se pueden hacer sin andamio
La técnica sin andamio es especialmente adecuada para trabajos de reparación y mantenimiento. Los más habituales:
- •Sellado de juntas entre paneles, de dilatación o alrededor de ventanas y carpinterías.
- •Aplicación de hidrofugantes incoloros en fachadas de ladrillo visto o piedra. Tienes más información en la guía de hidrofugantes para fachadas.
- •Reparación de fisuras localizadas y aplicación de revestimiento elástico en zonas concretas.
- •Impermeabilización de medianeras vistas, muy expuestas a la lluvia y difíciles de alcanzar.
- •Reparación de cornisas, vierteaguas, impostas y frentes de forjado que dejan pasar agua.
- •Trabajos en patios de luces: bajantes, encuentros con ventanas y petos.
- •Revisión y saneamiento de elementos sueltos, que a menudo se hace a la vez que la impermeabilización.
Cuándo el andamio sigue siendo la mejor opción
Sin andamio no significa siempre más barato. Cuando hay que trabajar en toda la superficie de una fachada durante semanas, con mucho material y varias capas, el andamio permite que varios operarios trabajen a la vez, acopiar material en cada nivel y hacer el trabajo con mejor rendimiento. En esas obras el coste por metro cuadrado con andamio suele acabar siendo menor.
Es el caso de la rehabilitación integral de fachadas, los sistemas de aislamiento por el exterior (SATE), el picado y revoco completo de enfoscados o los cambios de revestimiento. También cuando la fachada tiene elementos sueltos que exigen una protección continua frente a la caída de objetos, o cuando la normativa municipal obliga a instalar una protección en la vía pública.
Precios: lo que cuesta llegar y lo que cuesta impermeabilizar
Para comparar opciones hay que separar el coste del acceso del coste del tratamiento. Los rangos orientativos de acceso son estos:
A esos importes hay que sumar el tratamiento, que es el mismo con cualquier medio de acceso: de 8 a 20 euros por metro cuadrado con hidrofugante, de 15 a 35 con pintura elástica y de 10 a 25 euros por metro lineal de sellado de juntas. Como ejemplo, sellar 120 metros de juntas en una fachada de seis plantas con trabajos verticales puede rondar los 2.500 a 4.000 euros en total. El mismo trabajo con andamio podría duplicar esa cifra.
- •Trabajos verticales: el acceso apenas tiene coste de montaje; un equipo de dos operarios suele cobrarse entre 350 y 700 euros por jornada, según la ciudad y la dificultad.
- •Plataforma elevadora: entre 150 y 350 euros por día de alquiler, más transporte, y el permiso de ocupación si se apoya en la calle.
- •Andamio tubular: de 8 a 15 euros por metro cuadrado de fachada en montaje y desmontaje, más alquiler por semanas, licencia y tasa de ocupación.
Permisos, seguridad y vecinos
Que no haya andamio no significa que no haga falta permiso. Si la plataforma se apoya en la acera o hay que balizar parte de la calle para los trabajos verticales, el ayuntamiento puede exigir una autorización de ocupación temporal. Y el trabajo en sí, según su alcance, necesitará una comunicación previa, una declaración responsable o una licencia de obra.
Para los trabajos verticales la empresa necesita acceder a la cubierta para colocar los anclajes, así que la comunidad debe facilitar las llaves y avisar a los vecinos. Conviene informar de los días y del horario, porque los operarios pasarán por delante de las ventanas, y pedir que no se tienda ropa en la zona de trabajo.
Cómo elegir una empresa de trabajos verticales
La seguridad depende por completo de la formación y del equipo de la empresa. Antes de contratar, comprueba estos puntos:
- •Formación acreditada de los operarios en trabajos en altura y acceso por cuerdas, por ejemplo certificaciones IRATA o cursos homologados por asociaciones del sector como ANETVA.
- •Seguro de responsabilidad civil que cubra daños a terceros, a la fachada y a vehículos o peatones.
- •Plan de seguridad o evaluación de riesgos específica para tu edificio, con la ubicación de los anclajes.
- •Experiencia demostrable en impermeabilización, no solo en trabajos verticales: lo que importa es tanto llegar como hacer bien el sellado.
- •Presupuesto que separe el acceso del tratamiento, con los materiales y la garantía por escrito.
Precios orientativos relacionados
Esta guía tiene carácter informativo y general. Cada caso requiere la valoración de un profesional; en cuestiones legales, fiscales o de seguros, consulta la normativa vigente o a un asesor.
