Los hidrofugantes son tratamientos, normalmente transparentes, que reducen la absorción de agua de los materiales porosos de fachada sin formar una película. Son muy usados en ladrillo caravista, piedra natural y hormigón visto, donde se quiere proteger del agua sin cambiar el aspecto.
Cómo funcionan
Los hidrofugantes, habitualmente a base de silanos, siloxanos o mezclas de ambos, penetran en los poros del material y lo hacen repelente al agua. Las gotas de lluvia resbalan en lugar de absorberse, pero los poros siguen abiertos, de modo que el vapor de agua del interior del muro puede salir. Esa transpirabilidad es su principal ventaja frente a pinturas y barnices.
Al reducir el agua que entra, también disminuyen las eflorescencias de sal, la suciedad adherida y los daños por heladas en materiales porosos.
Cuándo son adecuados
Suelen dar buen resultado en estas situaciones:
- •Fachadas de ladrillo visto o piedra que absorben agua y oscurecen al llover.
- •Muros expuestos a lluvia con viento en climas húmedos.
- •Hormigón visto y bloques porosos.
- •Como complemento después de rejuntar o limpiar una fachada.
Sus límites
Un hidrofugante no tapa grietas ni juntas abiertas: el agua sigue entrando por ellas. Antes de aplicarlo hay que reparar fisuras, rejuntar donde falte mortero y sellar carpinterías. Tampoco resuelve humedades por capilaridad desde el terreno ni condensaciones interiores.
Su eficacia disminuye con los años por la radiación solar y la erosión, por lo que necesita reaplicaciones periódicas según el producto. La superficie debe estar limpia y seca antes del tratamiento, y conviene hacer una prueba en una zona pequeña para comprobar que no cambia el tono del material.
Alternativas cuando no basta
En fachadas revocadas con muchas fisuras se usan revestimientos elásticos o morteros nuevos. En medianeras muy expuestas, sistemas de revestimiento continuo o aplacados. La elección depende del estado de la fachada y de la normativa municipal si el edificio está protegido.
Precios orientativos relacionados
Esta guía tiene carácter informativo y general. Cada caso requiere la valoración de un profesional; en cuestiones legales, fiscales o de seguros, consulta la normativa vigente o a un asesor.
